La formación, consiste en la
adquisición de conocimientos, capacidades y actitudes. En el proceso de
aprendizaje entran en juego tres dimensiones del psiquismo humano:
1. Dimensión cognoscitiva: El saber
qué hay que hacer y por qué (homo sapiens).
2. Dimensión técnica: El saber cómo hay que hacerlo (homo faber).
3. Dimensión decisional: El querer hacerlo (homo ethicus).
El dar respuesta a esta triple dimensión del individuo hace precisa la adopción de una diversidad metodológica. La educación es un proceso de comunicación, y existen unos recursos que sirven para favorecerla dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Esta diversidad metodológica se ve favorecida y reforzada por el uso de nuevas tecnologías educativas, que van a incidir de forma muy notable en el logro de una mayor eficacia y eficiencia en los tres ámbitos del aprendizaje previamente mencionados.
2. Dimensión técnica: El saber cómo hay que hacerlo (homo faber).
3. Dimensión decisional: El querer hacerlo (homo ethicus).
El dar respuesta a esta triple dimensión del individuo hace precisa la adopción de una diversidad metodológica. La educación es un proceso de comunicación, y existen unos recursos que sirven para favorecerla dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Esta diversidad metodológica se ve favorecida y reforzada por el uso de nuevas tecnologías educativas, que van a incidir de forma muy notable en el logro de una mayor eficacia y eficiencia en los tres ámbitos del aprendizaje previamente mencionados.
Pujol y Fons (1981): Multiplicidad y
combinación de métodos no es solución de compromiso ni eclecticismo, es una
solución funcional. Para objetivos múltiples, diversos y a distintos niveles,
un solo método significaría dejar atrás los matices más importantes, dibujar
con un pincel grueso cuando se puede contar con toda una gama. El principio de
combinatoria metodológica es susceptible de muchas aplicaciones, sobre todo si
se tienen además en cuenta las posibilidades de la nueva tecnología activa.
Igualmente, es preciso tener en
cuenta una serie de principios sobre los que se fundamenta la exigencia de la
puesta en marcha de una multiplicidad metodológica. Estos principios son:
a) El principio de no sustitución
presenta un largo historial. De forma muy ilustrativa lo presenta Fernández
Pérez (1990):
Gutenberg existió y realizó su
invento hace largos siglos, sin hacer mención de la fotocopiadora, el vídeo o
los ordenadores... hacer para el alumno lo que el alumno puede con toda
facilidad hacer él mismo (por ejemplo leer), es anular su autoestima....
b) Para ayudar a fomentar la necesaria motivación de los alumnos se utiliza una variedad de métodos educativos, adaptados a las diversos contenidos y circunstancias.
c) En un entorno caracterizado por la masificación de las Universidades, son especialmente aptas para la personalización o individualización de la enseñanza, las nuevas técnicas audio-visuales, por ejemplo.
b) Para ayudar a fomentar la necesaria motivación de los alumnos se utiliza una variedad de métodos educativos, adaptados a las diversos contenidos y circunstancias.
c) En un entorno caracterizado por la masificación de las Universidades, son especialmente aptas para la personalización o individualización de la enseñanza, las nuevas técnicas audio-visuales, por ejemplo.
d) Especialmente aptos para su
codificación y explicación mediante programas adecuados de ordenador o de
vídeo, se muestran determinados contenidos educativos por ser altamente
secuenciables.
Los distintos tipos de contenido de
la comunicación pueden requerir emisores especializados. Si es importante la
comunicación personal afectiva, entonces la figura del profesor es importante.
En los contenidos informativos cabe pensar la sustitución del profesor por
medios técnicos apropiados.

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